Del terremoto a la inundación: el drama de una familia que volvió a perderlo todo en Angol
Quince años después de reconstruir su vida tras el terremoto de 2010, una familia de Villa La Arboleda enfrenta nuevamente la pérdida de su hogar. Su historia refleja el difícil momento que viven cientos de vecinos afectados por el desborde del río Rehue.
Las intensas lluvias que afectaron a La Araucanía durante el fin de semana dejaron una profunda huella en la comuna de Angol. El desborde del río Rehue inundó completamente sectores como Villa La Arboleda, Santa Teresita y Los Ríos, obligando a cientos de familias a evacuar sus hogares en plena madrugada.
Entre ellas se encuentra Grace Arancibia, vecina de Villa La Arboleda, quien asegura que esta es la segunda vez que debe comenzar desde cero. La primera fue tras el terremoto de 2010; hoy, quince años después, vuelve a enfrentar la incertidumbre de reconstruir su vida.
«Empezar otra vez de cero no se lo doy a nadie. Son dos veces en menos de 16 años para volver a armar una casa, un hogar. Nosotros confiamos en que nos estaban entregando un lugar donde no nos pasaría nada», relató con evidente emoción.
La emergencia ocurrió durante la madrugada, cuando el nivel del agua aumentó en pocos minutos y obligó a las familias a abandonar sus viviendas.
«Nos avisaron que la villa se estaba inundando. Alcancé a entrar, pero ya no pude salir. Fue muy rápido; en cosa de cinco minutos subió el río», recordó.
La desesperación marcó esas horas. Grace cuenta que tuvo que improvisar para poner a salvo a su familia.
«Tuve que inflar un colchón inflable para salir con mis tres hijos, mi pareja y nuestras mascotas. También ayudamos a sacar a mi cuñada, que está en tratamiento contra el cáncer y debía viajar a Santiago para su quimioterapia. Fue una noche que no vamos a olvidar», expresó.
Pero más allá del agua que ingresó a las viviendas, los vecinos aseguran que el terreno también presenta daños preocupantes.
«Las tierras están burbujeando, hay socavones subterráneos y el agua se llevó parte del terreno de algunas casas que están junto al río. Nosotros estamos prácticamente al medio del río», señaló.
La vecina explicó que conocían antecedentes de antiguas inundaciones ocurridas décadas atrás, pero que cuando recibieron sus viviendas les aseguraron que el terreno había sido elevado y que no volverían a enfrentar una situación similar.
«Nos dijeron que con el relleno que se hizo no volveríamos a inundarnos. Pero no fue así. Lo perdimos todo otra vez. Villa La Arboleda ha sido doblemente golpeada: primero por el terremoto y ahora por esta inundación», lamentó.
Mientras continúan las labores de limpieza y el catastro de daños, historias como la de Grace reflejan el rostro más humano de esta emergencia. Detrás de cada vivienda inundada hay familias que perdieron recuerdos, esfuerzo de años y la tranquilidad que creían haber recuperado.
En medio del temporal, también ha surgido la solidaridad de vecinos, voluntarios y equipos de emergencia que han trabajado para rescatar personas, entregar ayuda y acompañar a quienes hoy enfrentan el desafío de volver a comenzar. Esa capacidad de levantarse, incluso en los momentos más difíciles, vuelve a ser una de las imágenes que deja esta emergencia en La Araucanía.